No en mi ciudad, Peter Lenk

Y es que, claro, sus representaciones no son sólo llamativas por los grandes pechos y partes descubiertas que acarrean. El temido artista encasqueta en ocasiones furtivamente en la noche, descaradas burlas de reconocidos personajes políticos y religiosos. Cultiva una amplia carta de rostros desencajados, mujeres seductoras, la miseria del poder o el resumen de lo que fueron bellos cuerpos.

Qué divertido es el señor Lenk! quien conoce la historia, sonríe tímidamente con sus imágenes y el que sólo ve la envoltura, se vuelve a mirar dos veces. A mano de todos deja los no tan secretos socialmente incómodos pasajes del pasado.

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