Aprendiendo del mundo

No sabía muy bien si iba a ser capaz de llevar un semestre tan arriesgado. Había muchas cosas planeadas; yo, que odio los planes. Quería mudarme, trabajar aquí, trabajar ahí y trabajar allá; dedicarme a mi tesis, olvidarme del mundo y no tener tiempo para pensar “queocupada estoy,porfavordejameenpaz”. Cuando de repente… ¡rampampum! Me cogen por la espalda y me voltean, sin darme tiempo a preparar una jugada.

Gracias que no hay mal que por bien no venga. Para no avanzar sucesos, me limito a contar un viaje exprés a Köln. Cómo manda la norma, tuve problemas con el Deutsche Bahn (noch mal) pero gracias al retraso, me devolvieron el 50% del importe ipso facto. Además conocí una buenísima forma de viajar a la vuelta, a la vez que barata: el Mitfahrgelegenheit. A través de una web, conductores comparten las plazas del coche con gente que lleve la misma dirección o destino. Se pagan unos 20€ (el tren cuesta 100€) y listo. En esta ocasión, compartí viaje con un estudiante, una veterinaria y una técnica de sonido muy majos. Fue estupendo para practicar mi alemán. Después de esto, he decidido tras dos años, retomar las clases de alemán (sin comentarios, gracias).

Las horas que pasé en la ciudad fueron indescriptibles. Tengo que agradecer tener unos amigos tan geniales. En bici, recorrimos las calles y parques de Köln (Flora, Nordpark, el parque sin nombre, el que da al río…). Subimos, por dios, sin parar de reír, la torre del Dom. Probamos las autóctonas Kölsch en los non so typisch “Bruerei” (dialecto). Comimos vieiras en casa de los Stein. Admiramos el Rhein. Tomamos café en el castillo Bensberg, mientras tocaban el piano en directo. Que si los edificios de las cadenas televisivas; los nuevos Car to go “Hallo Köln” (igual que alquilar bicis, pero con Smarts); las leyendas de las plazas (desamores, duendes y dudosos paradigmas), las historias de perfumes, etcétera, etcétera. Si llego a saber que me ibais a tratar también, habría planeado mejores rutas por Murcia… Bueno, cómo hemos dicho, lo dejamos para la próxima. Y síiiiiii, aprenderé a ser más alemana; la siguiente visita la planeo con más tiempo ¡¡ Mil gracias!!

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Un Comentario

  1. Juana Ruiz del Cerro
    Publicado 12 octubre, 2012 en 8:23 | Permalink

    quizás ahora te toca a tí invitarles a visitar los palacios de Ludwigsburg…

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