La ciudad de los 6.000 habitantes, 20.000 visitantes y 700 putas

Una noche de 1993, Imperia apareció para anunciar a los marineros que a su espalda brillaba Constanza. La gran prostituta de nueve metros sostiene desnudos en la zurda al Papa cruzado de piernas y en su diestra un Segismundo relajado. Ella felizmente alardea de los mundanos deseos de los gobernantes.

Yo tengo mi particular versión de cómo ocurrió el concilio de Constanza, época a la que esta figura se remonta. Hace unos cuantos años cuando había más de un Papa por ahí suelto con los que había que tropezar cuando de comerciar se trataba. Uno podía negociar con Roma o bien con Avignon.

El moderno rey Segismundo, cansado de su ropero encontró en Italia un tejido más fino para lidiar con la humedad de su ciudad. Así que invitó a su amiguete Martín a disfrutar de su bello imperio y de los ricos vinos lugareños para así charlar tranquilamente sobre como le iba a fulanito y menganito.

„The highest and the bravest courted her, one of her movements could cost a life, and even paragons of virtue did everything she wanted“ Balzac

 

 

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