Y fuimos felices y comimos mucho pescado y alcachofas

Todo empezó con el día de las bicicletas gratis por Murcia; vimos unos museos y tomamos unos granizados de limón. La casa estaba llena de luz y olores y el agua de la piscina templada. Ya empezaba a inundar la sensación de las dos uves (verdadero verano) .
El primer dia fuimos a Lorcalizarnos y nos enseñaron la reconstrucción del Palacio de Guevara, subimos al castillo y ya de paso, vimos el parador. Por la noche nos perdimos por Puerto Lumbreras para llegar al observatorio y quedarnos estrelladas con los bólidos, las perseidas y las brillantes constelaciones de las noches de verano. Aún buscamos por la noche a Arturo, Vega, Casiopea o la tetera.
El día minero atravesamos el monte de las cenizas de Inara, para llegar a la primera mina Las Matildes. Nuestro guía nos mostró los diferentes usos de la mina y los tipos de piedra. Entre todas me llamo la atención el alumbre (utilizado por los barberos para cerrar las heridas), la pirita (oro de los tontos) y galena (muy pesada). Eso y los 1151 pozos de nombres tan singulares, por ejemplo “Por si acaso”, “Te la gané”, “Sí, sí”, etc.. También nos explicaron los destrozos que hiceron en Portman la empresa Peñarroya (El lavadero Rodrigo). De aquí, fuimos a otra más famosa, la mina Agrupa Vicenta, del parque minero de la La Unión. Ésta ya con video proyección, trenecito y guía subterránea. Una mina preparada para ser visitada; con efectos especiales, fotos, representaciones. En él vimos un lago ácido de color rojo intenso. Sistemas de medida de vagonetas. Y el escenario bajo suelo del festival El cante de las minas. “El mejor festival de flamenco a nivel mundial” y no es porque lo dijera la guía (autodeclarada friky de La Union), es que lo dicen las revistas especializadas. Sí, una experiencia muy curiosa y recomendable para conocer más de nuestras tierras.
Otro día, bajamos el Segura por el cañón de Almadenes y nos enseñaron las pinturas rupestres y el cerro de las 500 ovejas suicidas. Puedo decir que sólo unos pocos nos atrevimos a nadar en el Segura. A la altura de Calasparra está limpio pero frío… Tan frío que yo no podía parar el ataque de risa.
También hubo un día francés. Este día mostramos a nuestra familia de Vincennes nuestra ciudad. Fuimos las guías de la catedral, el casino, el museo de artesanía. Para mí fue un descubrimiento la iglesia de San Juan de Dios y la subterránea mezquita del rey Lobo. El guía fue muy animado con su francespañol. Y por la tarde hubo sesión de cine con un poquito de Renoir.
El siguiente amanecer fue Madrid, barrio de Salamanca, el Reina Sofía lleno de Dalís y Aranjuez. Aquí vi un atardecer impactante. El sol se metió entre las nubes y el cielo tornó a un vivo rosa, rojo fuerte. Jamás he visto un cielo más bonito. De los Dalís no hablo, hay que verlos, además han alargado el periodo de la exposición.
Y llegaron los días de playa. Mar y sol. Agua y arena. Biquinis y mercadillos. Tardes de pescado, melón y cerezas. Paseos de luna. Mil vistas para soñar.
Sacamos las bicis para conocer el pueblo porque así si nos perdíamos que fuera cerca.
El primer baño fue en mar abierto en la Torre Derribada. El segundo fue en el Mar Menor para recordar viejos tiempos. He madrugado para patinar. He tomado el sol haciendo stand-up Paddle. He vuelto a madrugar para hacer yoga a las 7 de la mañanas viendo amanecer por el mar de San Javier entre veleros. El sol lo vimos meterse mientras hacíamos la ruta de las Salinas y me enseñabas lo cerca que está La Manga. Fue el mejor atardecer del verano. Quedó fotografiado entre naranjas y negros. La silueta de la playa a lo lejos, la casa en las islas. El silencio. Las gaviotas. El olor a sal.
Por las tardes hemos sacado la piragua y paleado entre veleros. Yo quería omitir la parte de los archiconocidos lodos. Pero ese pringue negro apestoso, funciona. Muy a mi pesar, me embadurnaste (después de ver varios días como lo hacías tú) y me pasaste el legado de la novena, aunque yo no lo cumpliera (ni tú tampoco). Dónde había que dárselos, dónde que quitarlos, el proceso del lago rosa salado, hasta con piedras para dejar reposar la cabeza mientras estás sumergido y como dejarlo secar todo al sol. Es que tiene sus reglas.
Que si el Vaquerizo, las nancys ruibas y Alaska. O las buenas sesiones de cine: Érase una vez América, El Golpe. E incluso cine de verano con El llanero solitario. A la segunda ni nos planteamos quedarnos. Ya me costó mantener los ojos abiertos, a pesar de los cojines para las sillas de metal.
De la exposición de fotografía de Bill Zygmant, nos hemos quedado con una foto de Lennon y Yoko antes de que se fueran a vivir a NY. Y como segundo recuerdo, el mismo fotógrafo nos hizo una foto, aunque fuera con el móvil.
Y entonces apareció el windsurf. Tabla pequeña imposible (el primer día), más grande mejor. Caer y volver a levantarse. Buscar en Youtube, preguntar al madrileño, al del sombrero, al cuñao… Las ganas de mi hermano, la experiencia del papá, las lecciones de mamá y su chanchanchan por las noches de paseo por la playa. Para más o menos, surfear. Días muy felices e intensos.
Y de broche final, Cartagena. Empezamos en el centro cultual Luzzy con una exposición de fotografía sobre un Perú de los años 60. Fuimos a la muralla púnica para saber donde estaba la muralla bizantina. De ahí al Batel y sus esculturas de poliuretano y fibra de vidrio. Almorzamos en el recomendable restaurante de éste, mirando al puerto y hablando de impresiones. Y entramos al ayuntamiento a ver otra exposición de fotografía sobre el Perú actual. Esta vez, fotos en color muy vivas. Unas composiciones muy llamativas sobre los oficios y quehaceres de las familias. Original y curioso. Después de ver las dos exposiciones de pintura de la galería que en realidad era muralla romana, un grupo de jóvenes extranjeros nos entrevistaron para que contáramos un chiste en nuestra lengua. Tú, con tu desparpajo y espontaneidad contaste el de una mujer que es entrevistada por uno de la administración. Estamos seguras que el grupo no entendió el chiste, pero como nos reímos tanto, ellos se rieron también. Al barrio del foro romano entramos pero como no había guía desistimos de ver las ruinas como piedras sin forma, pero si entramos al Decumano… En la casa Molina la exposición de trampantojos fue muy especial. Al principio la sala parecía vacía y poco a poco iban surgiendo las obras de juego de luz, mármol y periódicos. Por sorpresa vimos que en el museo del teatro romano había una exposición temporal de Gabarrón. Id a ver el enorme cuadro de los almendros. Es impresionante.

Y por la tarde, preparé la clase del lunes. Me despedí de mi abuela y perdí una pulsera, o al revés. Hice la maleta, dormí, soñé y amaneció. Sé que me dejo mil momentos. Pero los tengo todos bien archivados con amor. Y al final la pulsera apareció.
Mi VV, el verdadero verano que me han regalado. Perfecto para enamorar a cualquiera en tres semanas.
Ella es así, sorprendente, cariñosa, entregada, generosa, siempre disponible, siempre dispuesta, alegre, inesperada, dulce, mágica, única, inteligente, lista, acertada… Es mi gran secreto. Es mi guía. Mi sol y mi sombra. Mi madre.
Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias,gracias, gracias, gracias, gracias, gracias,gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias por los 25 días tan felices.

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