De otros que influyen

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Soy un poco retardada, sobre todo cuando me enfado por un ataque. Pero es algo que en la tierra donde estoy viviendo se lleva bien. Los alemanes se toman su tiempo para pensar y dar una respuesta. Y eso me pasa a mí, necesito tiempo para hablar. Porque a pesar de estar acostumbrada a pensar (quizá sea ese el problema) tengo que ir pinchando las miles de pompas que se precipitan a salir por mi boca. Toca descubrir cual lleva un mensaje neutro y que no parezca una galletita de la suerte con un mensaje para encajar en el tiempo.

No sé si yo soy de esas personas que dan continuamente consejos. A veces me dicen amigos, estoy haciendo esto que me dijiste… y me pregunto si de verdad fui yo. También los recibo y justo cuando los pido, no los encuentro. Pero recuerdo si alguna vez recibí alguno sin pedirlo. El que quiero comentar es de las voces de la experiencia que no tienen el problema de las pompas de verborrea. Éste era sobre cómo cuidar un amor. Porque de los miles de amores que existen, aunque yo quiera creer que todos tienen el mismo patrón, por desgracia para mi comodidad, no es así. Me parece injusto, porque fue un consejo un poco machista. Pero también es cierto que el grado de importancia se la podemos dar nosotros mismos. En algunas situaciones la mujer sigue teniendo que luchar más para competir ya no sólo con el hombre, sino contra mujeres.

Aunque estoy plenamente orgullosa de mis orígenes, trato de integrarme socialmente cuando vivo en otros países y entender las reacciones por su historia, tradiciones o cultura. Entonces toca suavizar las “zetas” y las “ces”, y otras más que acentos es cosa de actitud. Pero siempre soy extranjera, a mí no me molesta, porque quiero serlo. Una vecina mía me decía que ella no me veía como una Auslander. Fue cuando me di cuenta que para ella era despectivo.

Y lo mismo con las relaciones. Te tienes que esforzar para que sigan ardiendo y no pasen a Detallessopa fría. Te crees que por estar en el siglo 21 se valoran más las aptitudes, méritos y resultados, y no es así. Hay que seguir siendo un pack competente 24 horas al día. Gracias que somos unos Cayenne con facilidad de adaptación según el terreno, aunque yo vaya en una bicicleta con un grünes Lenckerband. Y claro, luego espero un Mercedes SLS que no haga un ruido al correr, aunque como dice mi alumno Peter, sólo sea para sacarlo los domingos. Aquí es donde viene mi queja ¿Existe un principio de reciprocidad? Si te doy, me das. Si me das, te doy. No lo tengo claro. No lo busco pero… ya me entendéis.

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