Procesos camaleónicos de adaptación

Segunda clase del año en Tübingen. Son las 10:14 y estoy sentada en el primer vagón del RE que va a Stuttgart. Es un vagón para los que llevan bici y sólo tiene una hilera de asientos en las paredes de éste; así que todos los que estamos nos podemos ver las caras. Por suerte, hoy todo a mi alrededor sonríe y eso provoca un efecto pigmalion en mí. A pesar de que el día está pintado en nubecitas y un difuminado blanco, se puede ver algo de azul, como si estuviera atropellado con la luz de la primavera. Por tanto ya sé qué álbum voy a escuchar hoy: El camino de The black keys. Lleva casi un año siendo mi disco preferido y aún sigue empujando a las good vibes.
Tengo delante un padre junto a su hijo y ambos rezuman calma y paz. Caras sin malas intenciones, gente buena que dan ganas de tener al lado para contagiarse de esa tranquilidad. Sonrío aunque mirando de reojo el reloj, porque este tren se está retrasando y voy a tener que correr bastante para no perder el siguiente a Tübingen. Precisamente hoy que llevo los tacones más altos que tengo. Gracias que estoy segura que un alumno que viaja en el mismo tren saldrá corriendo y si ve que no llego, mantendrá la puerta del tren abierta hasta que suba (no es la primera vez que lo hace).

10:23

Y así ha sido. Sí qué corre rápido Marco. Al llegar al tren, echa una mirada rápida atrás. Ve que nos da tiempo a los rezagados, y se hace hueco en entre las plazas que quedan libres.

Han pasado 5 días desde que llegué. Siempre me cuesta un poco volver a ajustarme al cambio cultural y un poco más si además debo estar intelectualmente activa.

Con el cambio de iPad (Mua Ma) algunas cosas no me funcionan. Y no he podido hacer proyecciones durante las clases. Podía haberlo solucionado ayer, pero lo he aprovechado como challenge y voy a pasar la semana sin él. Me ha servido para darme cuenta de lo fácil que resulta adaptarse a ciertos recursos que facilitan el trabajo. Y quiero experimentar un poco con los alumnos y ver en qué medida su aprendizaje varía.

El primer día sin iPad me dio la impresión de que estaban más distraídos. Y en vez de cansarlos con nuevos temas, hice un repaso de las últimas clases e hicimos actividades en grupos para interactuar y mantenerlos motivados.

Hoy voy a invertir la tortilla y a ver que sale. Como no tienen el apoyo de la proyección (aunque tienen el PDF sobre la clase colgado en la página web) la intención es una clase inductiva, donde partimos de su conocimiento inicial (input) para ir construyendo la estructura y ellos sean conscientes de este análisis. A mí en particular, cuando yo era estudiante de idiomas, no me gustaba este método de aprendizaje. Me parecía tedioso y requería un esfuerzo mayor para el alumno. Pero para compensar, la próxima semana repasaremos la clase de hoy y comprobaremos  si a ellos les gusta o no. Haremos una evaluación de lo aprendido con actividades tipo role play, para convertir ese output en comunicación, que al fin y al cabo es lo que ellos buscan.

11:23

Ya en Tübingen. Me voy a clase.

14:00

Han aplaudido. O son todos unos pelotas, o les ha gustado la clase.

Bueno, me voy a por el cable VGA que necesito.

¡Hasta la próxima!

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