Dulce Traición

Este mes volví al papel. Cogí a este gordo de Kate Morton y pase hojas de verdad. Lo lleve de viaje, lo metí en el bolso. Unté sin querer su hojas; di vida a mis antiguos marcapáginas. Lo leí en la piscina, en la playa, de noche y sobre todo en la siesta. Hasta hoy.
Me sigue chiflando el poco peso del iPad y la docilidad de uso. Pero de vez en cuando es un placer que caigan páginas en mis manos.
Este libro, al principio me tenía un poco confundida con los saltos en el tiempo. Pero conforme avanza la trama, empieza a fluir la historia con sutileza y todo se envuelve de sentido. Son tres generaciones emparentadas por aventuras y cuentos de hadas. Mujeres supervivientes que salen a flote por sus propios medios tras una vida de perros.
Me encantan estas novelas de heroínas. Me recuerdan a mi infancia entre limoneros y naranjos. Cuando construía cabañas con los vecinos y se nos hacían las mil jugando en la calle. Nos conocíamos todos los huertos y caminos secretos. Nuestro mar era la acequia, que de vez en cuando saltábamos con más o menos tino. Y en vez de un manzano, había dos moreras enormes. Eso sí, mi hermano y yo éramos los mejores inventando historias de miedo.

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