Cruces del calendario

Hace unos no muchos años me lo pasaba pipa, cuando mi madre me pedía que les pusiera a sus alumnos el examen*. Recuerdo la alegría que me producía aparcar el coche en la puerta, taconear el pasillo y querer confundirme con uno más de los alumnos. Entonces, cuando el reloj daba en punto, me subía a la tarima y ejercía falsamente de protagonista del evento. Me sentía tan importante y absoluta jejejejeje
Esta semana, sin embargo, ha sido para mí un horror. El fin de semana lo pasé pensando en los cuatro exámenes que tenía que construir, en equilibrio con los cursos. Los días de examen fueron incluso peores. Llegué a la uni nerviosa, como si fuera yo la alumna. Descentrada por si mis alumnos no se sintonizaban con la prueba.
Y, bueno, los dos primeros tuvieron un excelente resultado; pero los dos de hoy…
¿Qué ha pasado aquí? No sé si echarme yo la culpa o qué… Parece que en vez de economistas, tengo actores en clase.
¡Qué diferente hubiera sido esta experiencia hace unos años atrás!
¡Qué cantidad de trabajo se me pasó por alto entonces!
Y como siempre digo ¡Qué poco me gusta evaluar conocimientos con notas!
Y ahora qué? Pues que mañana tendré que currarme la clase más, para recargarme las pilas.

*He de decir, que lo que yo hice en alguna ocasión fueron sólo recuperaciones; y de estas veces, sólo vino una alumna en una ocasión.

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