Dieciséis.siete

Pero ¿dónde estará la sala capitular?- me preguntaba mientras recorría el monasterio de los Jerónimos con un poco de prisa.

Detrás de una enorme puerta de madera aparece un mesa en U con 16 personas impecablemente trajeadas (y fuera 40 grados a la sombra). Al fondo se ve una mesa presidencial con nadie familiar donde están probando el sonido. Deduzco que dos de los cuatro son españoles y los otros dos señores serios y rosados, alemanes. De puntillas me dirijo a uno de los extremos donde hay un público sentado. Cuando una señora muy amablemente me comenta que mi sitio está en la mesa en U con micrófonos.

20120811-152217.jpg

Aaaaagggh, Scheiße!

Seguro que tendré que hablar. Con lo poco que me gustan las presentaciones. Si por lo general no se retiene un 10% de la información que se suelta, en mi caso no es ni un 1%. Preferiría mandar mi curriculum o una redacción adaptada, a tener que improvisar sobre mi trayectoria profesional.

Qué manía tienen de poner el aire acondicionado a 17º en los lugares cerrados. Ellos vienen con chaqueta, pero yo…

Miro a la derecha, a la izquierda, sonrío ¡qué importante me siento!

Es una sala muy bonita de techos blancos con dibujos en azul. Me gusta que estén hablando en inglés o alemán. Hace que me sienta cómoda.

Me pregunto si nos llegaremos a conocer entre todos.

No me creo que esté haciendo el doctorado. Aquí sentada hasta parece sencillo.

Lo sabía, me toca hablar… ¡joder!

 

Esta entrada fue publicada en Cursilandia, De mi y clasificada en , , , , . Ir al permalink. Publicar un comentario o dejar un trackback: URL del Trackback.

Publicar un comentario

Tu correo nunca es compartido ni publicado. Los campos requeridos están marcados *

*
*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>


nueve + 4 =

  • Archivos