De otros que influyen

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

 

Soy un poco retardada, sobre todo cuando me enfado por un ataque. Pero es algo que en la tierra donde estoy viviendo se lleva bien. Los alemanes se toman su tiempo para pensar y dar una respuesta. Y eso me pasa a mí, necesito tiempo para hablar. Porque a pesar de estar acostumbrada a pensar (quizá sea ese el problema) tengo que ir pinchando las miles de pompas que se precipitan a salir por mi boca. Toca descubrir cual lleva un mensaje neutro y que no parezca una galletita de la suerte con un mensaje para encajar en el tiempo.

No sé si yo soy de esas personas que dan continuamente consejos. A veces me dicen amigos, estoy haciendo esto que me dijiste… y me pregunto si de verdad fui yo. También los recibo y justo cuando los pido, no los encuentro. Pero recuerdo si alguna vez recibí alguno sin pedirlo. El que quiero comentar es de las voces de la experiencia que no tienen el problema de las pompas de verborrea. Éste era sobre cómo cuidar un amor. Porque de los miles de amores que existen, aunque yo quiera creer que todos tienen el mismo patrón, por desgracia para mi comodidad, no es así. Me parece injusto, porque fue un consejo un poco machista. Pero también es cierto que el grado de importancia se la podemos dar nosotros mismos. En algunas situaciones la mujer sigue teniendo que luchar más para competir ya no sólo con el hombre, sino contra mujeres.

Aunque estoy plenamente orgullosa de mis orígenes, trato de integrarme socialmente cuando vivo en otros países y entender las reacciones por su historia, tradiciones o cultura. Entonces toca suavizar las “zetas” y las “ces”, y otras más que acentos es cosa de actitud. Pero siempre soy extranjera, a mí no me molesta, porque quiero serlo. Una vecina mía me decía que ella no me veía como una Auslander. Fue cuando me di cuenta que para ella era despectivo.

Y lo mismo con las relaciones. Te tienes que esforzar para que sigan ardiendo y no pasen a Detallessopa fría. Te crees que por estar en el siglo 21 se valoran más las aptitudes, méritos y resultados, y no es así. Hay que seguir siendo un pack competente 24 horas al día. Gracias que somos unos Cayenne con facilidad de adaptación según el terreno, aunque yo vaya en una bicicleta con un grünes Lenckerband. Y claro, luego espero un Mercedes SLS que no haga un ruido al correr, aunque como dice mi alumno Peter, sólo sea para sacarlo los domingos. Aquí es donde viene mi queja ¿Existe un principio de reciprocidad? Si te doy, me das. Si me das, te doy. No lo tengo claro. No lo busco pero… ya me entendéis.

Publicada en Para tener en cuenta | Etiquetas , , , , | Dejar un comentario

Musarañas y libros sin clase

Lunes 21
Cumple Aitor.
Primer día de clases. No me apetece nada leer en el tren, prefiero mirar por la ventana.
Nueva clase, nuevo recorrido, nueva gente. Me gusta como suena.

Martes 22
Todo empieza a volver a fluir, menos mal.
Hoy me ha pasado algo inusual, no para mi, sino para estos alemanoides. En el tren, un señor se puso a hablarme y estuvimos hablando sobre el libro que acabo de empezar “Las lagrimas de san Lorenzo” de Julio Llamazares. Estaba con Rayuela, pero después de la primera conexión del viaje de hoy, he tenido que cambiar de libro.

Jueves 24
Vuelve a lucir el sol. Leo a Llamazares. Reconozco que al principio me parecía una lectura de “acaboellibroen2díasymeolvidodeél” pero hoy he encontrado un párrafo donde uno de los personajes me ha dejado reflexiva. Hablaba sobre su evolución personal y la relevancia que daba al campo sentimental y laboral.

“… un lector de Español cansado de un trabajo inestable y mal pagado, pero del que vivía desde hacía tiempo. Y que me había llevado por toda Europa. Sin el doctorado hecho y sin ganas de ponerme a hacerlo ya (aparte de que necesitaba ganar dinero, llevaba años sin estudiar…”
“… contacto continuo con estudiantes unido a mi peculiar estilo de vida: cada año en una ciudad, cada curso comenzando de nuevo en otro país, a veces en otro idioma, con otros alumnos siempre, me había hecho sentirme inmune a algo que los demás sí perciben, que es el paso del tiempo por sus vidas…”

Y pensando y pensando en vez de ir a Tübingen, me he venido a la Universidad de Hohenheim… Jo20131025-111740.jpgder, que es jueves.
Las 11:12 en Vaihingen. El S1 no llega hasta dentro de 10 minutos.
Y lo mejor que puedo hacer es:
Tomar el sol
Como si necesitase la combinación de respirar la luz ahogada de tiempo.
Como si no tuviera suficiente calma en los trapecios y necesitara derretir el hielo con unos rayos.

Ayer leí que Kandisnki no fue el precursor del arte abstracto. Que fue una mujer sueca, Hilma af Klint. Estuve un rato mirando alguno de sus mil cuadros guardados con recelo por su sobrino durante 20 años. El tiempo que ella pidió para ser comprendida socialmente.
Una bruma medio modernistas (frecuenta unas figuras blancas parecidas al jazmín o el narciso) entre líneas de colores y geometrías. Así me siento ahora, una burbuja de jabón de coco entre los hilos del tiempo, el ferrocarril y los cables de alta tensión. Y esto me recuerda a una vez, hace no mucho que me preguntaron -¿Y cómo lidias el estrés? Y yo dije – No lo padezco. Me sorprendió que no gustase mi respuesta. Y la acompañé de – Hago yoga. Para corroborar el éxito de la terapia. Y no vacilar de irresponsable.

Las 11:32 y estoy en Hulb, cuatro paradas para el próximo tren. No llego a tiempo a clase. Pero gracias a la evolución, tecnología, un iPhone con internet y buenos compañeros; no va a ser más que una anécdota del segundo día de clase – Gracias de nuevo Daniel -que solo yo habré sentido. Del que ahora mismo podría hacer un DAFO. Dar una importancia, pero al final decidiré sólo recordarlo entre risas.
¿Es esto lo que nos hace vivir más intensamente? Porque a mi me pasa a diario.
Y la verdad que me gusta.

Estoy en Herrenberg.
Ya son las 11:53.
Dentro de nada corriendo por Tübingen.
Y después en clase hasta las 17:30, por si queréis pasar a saludar.

P.D. Al acabar la primera clase un alumno me comenta que me vio en la primera estación. Él estaba en el andén de en frente subiendo a otro tren.

Publicada en Clasefijaciones, Subterraneos | Etiquetas , , , , | Dejar un comentario

Ruidos

Escucho mi corazón, a veces el silencio, a mí, y música mientras voy a correr, me ducho o cocino. Disfruto escuchando las palabras que dicen los corazones, las que se recuerdan en silencio y la música que evoca todo lo anterior.

Puedo oír latir mi corazón, el segundero del comedor, el frigorífico pidiendo más energía y el procesador de texto rogando que termine ya de preparar la clase de mañana. Pero no sé dónde buscar mi risa, porque quiero decirle que la echo de menos.

Publicada en De mi | Etiquetas , , , , , | Dejar un comentario

Horizontes

Me escribe: Y las mamás están para hacer palmas. Me tengo que reír.

El viernes empezó mi otoño de trabajo. Me ha costado un poco superar, no que el verano se fuera, sino alejarme de las personas que amo. Es el año que más me ha dolido el alma. Pero gracias a mis amigos, sigo sonriendo.

Tengo la cabeza llena de ideas y cambios, y temo que de tanto pensar me levante sin un pelo – No te preocupes mamá, es sólo una forma de hablar. No se me está cayendo el pelo.

Me gusta mucho mi trabajo, pero no puedo pasarme los días diciendo lo bien que me lo paso. Así que gracias a Mª José y mi influente Rosario, voy a seguir formándome. Hay una gran variedad de cursos en la Universidad de la Rioja que permiten hacerse online: http://fundacion.unirioja.es/formacion_areas/view/3/ensenanza-del-espanol  y a pesar de querer apuntarme a todos, he elegido el de Especialista Universitario en el Tratamiento de las Macrodestrezas Lingüísticas y la Competencia Estratégica en la Enseñanza-Aprendizaje del Español L2/LE.  Estoy impaciente por que llegue el 15 de noviembre. Creo que si los profesores no se renuevan, por muy creativos que sean, se van estancando poco a poco en la rutina. Aunque es cierto que el alumno necesita poner de su parte, cuando el profesor está motivado, los niveles de interés suben. Eso busco yo, ser buena transmisora del mensaje. A veces volvería otra vez a la universidad, para poner más atención en algunas brillantes lecciones y aprender de lo que otros ya saben. De unos, porque otros… es como ir a un museo y tragarse esas auto-guías que aletargan los pasos.

Hablando de museos, el otro día pasé por el TATE y la National Gallery. De entre todo, me volvió a fascinar el impresionismo. Además de algunas esculturas (TATE). Me sorprende, porque antes no me gustaba nada y ahora me inspiran… También dediqué mi atención a la pintura renacentista; quizá por haber visto la archiconocida serie The Tudors. Tenía curiosidad por Holbein y el reflejo de la corte del rey. En la galería encontré uno de sus cuadros más famosos “Los embajadores”.

La imagen que he subido es de Turner, el paisajista inglés. Sus batallas de barcos entre tormentas y cañonazos, me absorbieron. La luz de sus atardeceres en el mar está llena de serenidad y calma. Ésta, aunque no es mi preferida, es muy bonita, es el Chichester Canal. Al mirarla, me desplazo con ella en el suave vaivén de la carabela. Me sitúo donde el barquero, que mira el sol caer y se deja llevar por los sueños y esperanzas del mañana.

Me acabo de acordar que el 19 de octubre es la noche de los museos en Stuttgart. Tendré que empezar a planear la visita.

Chichester Canal circa 1829 by Joseph Mallord William Turner 1775-1851

Publicada en Cursilandia, Schönes Wochenende | Etiquetas , , , , | Dejar un comentario

Y fuimos felices y comimos mucho pescado y alcachofas

Todo empezó con el día de las bicicletas gratis por Murcia; vimos unos museos y tomamos unos granizados de limón. La casa estaba llena de luz y olores y el agua de la piscina templada. Ya empezaba a inundar la sensación de las dos uves (verdadero verano) .
El primer dia fuimos a Lorcalizarnos y nos enseñaron la reconstrucción del Palacio de Guevara, subimos al castillo y ya de paso, vimos el parador. Por la noche nos perdimos por Puerto Lumbreras para llegar al observatorio y quedarnos estrelladas con los bólidos, las perseidas y las brillantes constelaciones de las noches de verano. Aún buscamos por la noche a Arturo, Vega, Casiopea o la tetera.
El día minero atravesamos el monte de las cenizas de Inara, para llegar a la primera mina Las Matildes. Nuestro guía nos mostró los diferentes usos de la mina y los tipos de piedra. Entre todas me llamo la atención el alumbre (utilizado por los barberos para cerrar las heridas), la pirita (oro de los tontos) y galena (muy pesada). Eso y los 1151 pozos de nombres tan singulares, por ejemplo “Por si acaso”, “Te la gané”, “Sí, sí”, etc.. También nos explicaron los destrozos que hiceron en Portman la empresa Peñarroya (El lavadero Rodrigo). De aquí, fuimos a otra más famosa, la mina Agrupa Vicenta, del parque minero de la La Unión. Ésta ya con video proyección, trenecito y guía subterránea. Una mina preparada para ser visitada; con efectos especiales, fotos, representaciones. En él vimos un lago ácido de color rojo intenso. Sistemas de medida de vagonetas. Y el escenario bajo suelo del festival El cante de las minas. “El mejor festival de flamenco a nivel mundial” y no es porque lo dijera la guía (autodeclarada friky de La Union), es que lo dicen las revistas especializadas. Sí, una experiencia muy curiosa y recomendable para conocer más de nuestras tierras.
Otro día, bajamos el Segura por el cañón de Almadenes y nos enseñaron las pinturas rupestres y el cerro de las 500 ovejas suicidas. Puedo decir que sólo unos pocos nos atrevimos a nadar en el Segura. A la altura de Calasparra está limpio pero frío… Tan frío que yo no podía parar el ataque de risa.
También hubo un día francés. Este día mostramos a nuestra familia de Vincennes nuestra ciudad. Fuimos las guías de la catedral, el casino, el museo de artesanía. Para mí fue un descubrimiento la iglesia de San Juan de Dios y la subterránea mezquita del rey Lobo. El guía fue muy animado con su francespañol. Y por la tarde hubo sesión de cine con un poquito de Renoir.
El siguiente amanecer fue Madrid, barrio de Salamanca, el Reina Sofía lleno de Dalís y Aranjuez. Aquí vi un atardecer impactante. El sol se metió entre las nubes y el cielo tornó a un vivo rosa, rojo fuerte. Jamás he visto un cielo más bonito. De los Dalís no hablo, hay que verlos, además han alargado el periodo de la exposición.
Y llegaron los días de playa. Mar y sol. Agua y arena. Biquinis y mercadillos. Tardes de pescado, melón y cerezas. Paseos de luna. Mil vistas para soñar.
Sacamos las bicis para conocer el pueblo porque así si nos perdíamos que fuera cerca.
El primer baño fue en mar abierto en la Torre Derribada. El segundo fue en el Mar Menor para recordar viejos tiempos. He madrugado para patinar. He tomado el sol haciendo stand-up Paddle. He vuelto a madrugar para hacer yoga a las 7 de la mañanas viendo amanecer por el mar de San Javier entre veleros. El sol lo vimos meterse mientras hacíamos la ruta de las Salinas y me enseñabas lo cerca que está La Manga. Fue el mejor atardecer del verano. Quedó fotografiado entre naranjas y negros. La silueta de la playa a lo lejos, la casa en las islas. El silencio. Las gaviotas. El olor a sal.
Por las tardes hemos sacado la piragua y paleado entre veleros. Yo quería omitir la parte de los archiconocidos lodos. Pero ese pringue negro apestoso, funciona. Muy a mi pesar, me embadurnaste (después de ver varios días como lo hacías tú) y me pasaste el legado de la novena, aunque yo no lo cumpliera (ni tú tampoco). Dónde había que dárselos, dónde que quitarlos, el proceso del lago rosa salado, hasta con piedras para dejar reposar la cabeza mientras estás sumergido y como dejarlo secar todo al sol. Es que tiene sus reglas.
Que si el Vaquerizo, las nancys ruibas y Alaska. O las buenas sesiones de cine: Érase una vez América, El Golpe. E incluso cine de verano con El llanero solitario. A la segunda ni nos planteamos quedarnos. Ya me costó mantener los ojos abiertos, a pesar de los cojines para las sillas de metal.
De la exposición de fotografía de Bill Zygmant, nos hemos quedado con una foto de Lennon y Yoko antes de que se fueran a vivir a NY. Y como segundo recuerdo, el mismo fotógrafo nos hizo una foto, aunque fuera con el móvil.
Y entonces apareció el windsurf. Tabla pequeña imposible (el primer día), más grande mejor. Caer y volver a levantarse. Buscar en Youtube, preguntar al madrileño, al del sombrero, al cuñao… Las ganas de mi hermano, la experiencia del papá, las lecciones de mamá y su chanchanchan por las noches de paseo por la playa. Para más o menos, surfear. Días muy felices e intensos.
Y de broche final, Cartagena. Empezamos en el centro cultual Luzzy con una exposición de fotografía sobre un Perú de los años 60. Fuimos a la muralla púnica para saber donde estaba la muralla bizantina. De ahí al Batel y sus esculturas de poliuretano y fibra de vidrio. Almorzamos en el recomendable restaurante de éste, mirando al puerto y hablando de impresiones. Y entramos al ayuntamiento a ver otra exposición de fotografía sobre el Perú actual. Esta vez, fotos en color muy vivas. Unas composiciones muy llamativas sobre los oficios y quehaceres de las familias. Original y curioso. Después de ver las dos exposiciones de pintura de la galería que en realidad era muralla romana, un grupo de jóvenes extranjeros nos entrevistaron para que contáramos un chiste en nuestra lengua. Tú, con tu desparpajo y espontaneidad contaste el de una mujer que es entrevistada por uno de la administración. Estamos seguras que el grupo no entendió el chiste, pero como nos reímos tanto, ellos se rieron también. Al barrio del foro romano entramos pero como no había guía desistimos de ver las ruinas como piedras sin forma, pero si entramos al Decumano… En la casa Molina la exposición de trampantojos fue muy especial. Al principio la sala parecía vacía y poco a poco iban surgiendo las obras de juego de luz, mármol y periódicos. Por sorpresa vimos que en el museo del teatro romano había una exposición temporal de Gabarrón. Id a ver el enorme cuadro de los almendros. Es impresionante.

Y por la tarde, preparé la clase del lunes. Me despedí de mi abuela y perdí una pulsera, o al revés. Hice la maleta, dormí, soñé y amaneció. Sé que me dejo mil momentos. Pero los tengo todos bien archivados con amor. Y al final la pulsera apareció.
Mi VV, el verdadero verano que me han regalado. Perfecto para enamorar a cualquiera en tres semanas.
Ella es así, sorprendente, cariñosa, entregada, generosa, siempre disponible, siempre dispuesta, alegre, inesperada, dulce, mágica, única, inteligente, lista, acertada… Es mi gran secreto. Es mi guía. Mi sol y mi sombra. Mi madre.
Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias,gracias, gracias, gracias, gracias, gracias,gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias por los 25 días tan felices.

Publicada en Un regalo | Etiquetas , , , , , , , | Dejar un comentario

La historia del amor

Lo siento mucho ciudadanos del mundo, pero a mí me ha tocado la mejor madre.
Hace poco me ha descubierto un libro. Y me preguntaba ansiosa cuando iba por la mitad y mientras íbamos a Madrid a ver la exposición de Dalí del Reina Sofía:
¿Quién crees que es Bruno? ¿Cómo ves que es?
¿Y la chica que abre la puerta al cerrajero?
¿Y el hombre de la mansión a quien ayuda abrir la puerta?
¿Qué crees que pasa con La Historia del Amor? ¿Y la traductora?
¿Que te parece lo que opina de abrir puertas? Y cuando va a las tiendas solo para hablar…
¿Crees que acabará bien o mal?
Le decía que me encanta como describe el silencio:
“Cuando oía música, ya no escuchaba las notas sino los silencios entre nota y nota. Cuando leía un libro, se entregaba a las comas y los punto y comas, al espacio que sigue al punto y al que precede a la mayúscula de la fase siguiente. En una habitación, descubría los lugares en que se recoge el silencio, los pliegues de los cortinajes, las fuentes hondas de la vajilla de plata. Cuando se hablaba de él, oía más lo que se callaba que lo que se decía.”
A la vez escuchaba como la plata de los pendientes de Marruecos tintineaba con los movimientos del coche. Más y más crecía la ilusión al comentar el libro. Pero tenía que tener cuidado porque adora destriparme todos los finales y capítulos aún sin leer.
Las nubes estaban inusualmente desgarradas, igual que si fueran cojines de guata pasados por la mandíbula de un perro abandonado dos días en un salón. Y yo no dejaba de darle vueltas a todo. Nicole Krauss dice en la página 131 “¡Y eso, amigo mío, es lo que tiene de malo pensar!”

Publicada en iPadas, Un regalo | Etiquetas , , , , | Dejar un comentario

Trabajando por amor al arte

Bueno, entendiendo que todo necesita un proceso de asimilación y los cambios tienden a ser comparados cuando se parte de eso de que el pasado siempre fue mejor; añado que donde dije “digo” digo “joder” y ‘La conjura de los necios’ está empezando a tener un carácter interesante. Me recuerda a cuando en el tercer libro de 1Q84, Tamaru recomienda a Aomame que lea Proust (‘En busca del tiempo perdido’). Necesita tiempo y paciencia para leerlo.
Cuando empecé a leer este libro me vinieron a la cabeza los callejones sucios de Chicago. Porque a pesar de haber vivido en ciudades americanas más aisladas; los bares de jazz de Chicago ambientaban mejor las escenografía.
Ignatius es un personaje ácido, no sólo por su válvula pilórica, sino también por su sarcasmo. En la realidad sería uno de esos tipos insoportables y cansinos que a veces te sueltan frases tan interesantes que nunca podrás agradecer por miedo al martillazo póstumo.
Vuelvo a estar sentada bajos los bancos blancos subterráneos. A mi lado, un señor escribe sucesivamente números contiguos de 0,5 décimas entre si. Y ya es la segunda vez que la señora de la silla de ruedas eléctrica, pasa a toda pastilla delante mía. No pasa ningún metro en estos momentos, así que debe estar probando la velocidad que alcanza su máquina.
A Ignatius no le gustan los cambios. A mí tampoco. Está cómodo en su burbuja porque se siente protegido en su espacio reducido. A pesar de ser un tipo grande, con estudios y juicio propio. Pero es cobarde y miedoso, aunque no lo quiera reconocer y culpe al mundo de su fracaso personal. Escribe a Myrna sobre semi fantasías para llamar la atención, o crear pena. Necesita sentirse querido porque quizá él no se quiere.
Las penas. Las quejas. El constante ojo crítico que cansa al mundo. La señora Reilly y Santa se quejan y añaden además que antes eran tiempos mas difíciles. Que si una tal y la otra doble cual.

Los momentos cómicos son excelentes. Describen movimientos de tal manera que retarda la acción a fotografías hilarantes. En la pagina 111:
“Y se fue acuclillando poco a poco, hasta que su enorme trasero tocó el taburete, con las rodillas llegándole casi hasta los hombros. Cuando se encontró asentado al fin, parecía una berenjena sobre una chincheta […] Ignatius se desplazó inquieto siguiendo los archivos, hasta que una de las minúsculas ruedas se empotró en una figura del suelo. El taburete se ladeó ligeramente y luego volcó, lanzando a Ignatius pesadamente al suelo.”
Y la escena para levantar la mole es aun mejor. Con la señora Trixie que llama a Ignatius por alguna razón, Gloria.
A los chicos de Economía de Schwenningen, les habría encantado trabajar la respuesta a la carta de reclamación que escribe Ignatius en nombre del presidente de Levy.

Hoy estoy descubriendo a un Ignatius muy observador, que si se interesa en cambiar el sistema ineficaz y propone teorías interesantes a favor de los derechos del trabajador. Hay personas que son juzgadas por su apariencia y cuando la conoces te sorprendes de que ese yo que venden, es irreal. Como le pasaba a Dalí.

Además estoy sentada de nuevo en el banco blanco de las profundidades de Stuttgart, entre dos señoras de pelo blanco y camisas floreadas y dos chicas jóvenes que miran al resto de los transeúntes pasar. A la vieja usanza.
Ayer al salir de escalada, comentábamos con el grupo las actividades semanales y que nos comunicaríamos por whatsapp. Cuando uno de ellos dijo, mi móvil no tiene whatsapp, es uno normal. Marta le dijo – Lo normal seria que lo tuviera.
Definitivamente es el día al revés, uno de esos que llueve fuerte y quienes se sientan a mi lado leen libros de papel. Y mientras tanto Ignatius escribe a sus imaginarios lectores –
“sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales, no me relaciono con nadie.”

Publicada en iPadas, Subterraneos | Etiquetas , , , , | Dejar un comentario

De infidelidades

No quería. Lo retrasé todo lo posible, pero llegó a su fin. Y me encantó. Un libro redondo. Desde el primero al tercero, enganchada a la trama, a los personajes, al que pasará. Impredecible, bonito, inolvidable. Mi libro preferido. Y desde que terminé 1Q84, no he encontrado ninguno bueno. Me leí en el viaje de ida a París ‘Sin noticias de Gurb’ de Eduardo Mendoza. Que sí, que es divertido pero la historia no engancha. Que sí, que te ríes, pero está demasiado condensado de gracias. A la vuelta a Stuttgart, me lo pensé bastante, tenía a mano uno de Paul Auster, por lo general es un escritor que me entretiene y ya conozco cómo escribe. Tenía a mano su ‘Invisible’. Pero para variar un poco, escogí a John Kennedy Toole con su recomendado ‘Conjura de necios’. Una vez empezado, tengo que leerlo. Durante la duda leí la reseña y el prefacio, me gustó. Las primeras páginas de ambientación entran por Nueva Orleans con un treintañero sin trabajo que vive con su madre. Parece un chico inteligente. Además tengo la impresión de que es un poco autobiográfico. He leído que el escritor solo escribió dos libros, uno a los 16 (La Biblia de neón) y otro sobre los 30 y como no prestaron atención a su libro, deprimido a los 32 se suicidó. Fue su madre quien movió el libro hasta el Pulitzer.
Aún así echo de menos a Murakami. Recuerdo que el día final, iba en el tren a Tübingen. Había perdido la conexión del s-bahn y para no llegar tarde al examen, tuve que subir a la estación para coger el regional. Cuando a mi lado una chica leía una familiar edición en negro, blanco y rojo de él (A wild sheep chase). No20130626-181616.jpg sé si podré evitar el no haber vuelto con Murakami.
Porque yo sigo con los mismos trayectos, las horas en los vagones y las esperas inesperadas. Pero ya no leo, ahora preparo clases, miro por la ventana del tren o duermo ¡Noooooooo!

Ya tengo cuatro libros más de él. Ay, es que estaban ahí; gritando ponme en tu biblioteca. He visto que el de ‘Kafka en la orilla’ es uno de sus mejores. También quería ver que tal era ese que leía la chica del otro día. Luego el de ‘Baila, baila, baila’ suena bien y ya también añadí ‘Sauce ciego, mujer dormida’ y ‘El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.’ Ah, pues han sido cinco. Verdad que escoge unos títulos para mondarse. La cuestión es ¿terminaré al marginal Ignatius hijo de la señora Reilly… ?

 

Publicada en iPadas | Etiquetas , , , | Dejar un comentario

Une fois de plus à Paris

Llega por fin nuestra cita anual. Gracias al intercambio de casas, hemos vivido en el barrio de Vincennes como parisinas de pro.
Diferente a la primera vez, con un ritmo más desenfadado y dejándonos impulsar por las ganas, hemos coincidido en la rue de la paix 28.
Llegué el sábado sobre las 16 y algo. Sabía que tenía que coger un par de metros y andar un poco. Aún así, como voy con la intuición activada, hice el callejeo final a mi aire. Hasta que la duda asoma y tuve que preguntar a un señor ¿voy bien? lo iba.
Llego al número en cuestión y voilà, puerta con clave… Piensa, Lucía, piensa: iPad, seguro que la clave está en algún correo de la ma ¡Bingo!

Al llegar a la puerta del cuarto piso, un postit da la bienvenida y deduzco que si no hay nadie, las llaves estarán bajo la alfombrilla ¡Bingo al cuadrado! Pero la llave no abre, ni p’adelante ni pa’trás. Justo entonces de la puerta del ascensor aparecen ‘mis bellas’. Ya estamos las tres juntas. La puerta cede y antes de seguir, hago entrega de las pulseras para recordar nuestro viaje juntas. La enana coge la rosa, la ma la blanca y yo la verde.
Hora de salir. Vemos algunas calles, jardines. Cenamos en un japonés. Decidimos hacer el plan turístico por antonomasia y vamos a la tour Eiffel, que es lo que quiere la no tan peque. Nos reímos mucho, muchísimo. Estamos heladas de frío, así que nos movemos en sandwich a 300 metros del suelo. Hacemos fotos y compramos llaveros. Pasada la media noche larga, caemos en la cama.
A la mañana siguiente el tiempo sigue ‘puf’ y tenemos que hacer algo de vida subterránea por las galerías del Louvre. Por fin voy a probar los Macarons, hemos comprado una caja;20130626-133923.jpg también un paraguas, porque de vez en cuando caen chaparrones de gota gorda y yo llevo una chaqueta de cuero blanco que huele a buena y no es mía…

Hemos atravesado el castillo de St. Vincennes. En L’Orangerie entramos al museo de Monet. Como dice mi madre: ¡Mágico! y además descubrimos un artista que no conocíamos y nos recuerda a Soroya: Derain.
Luego andamos y andamos. Queremos ir a la Opera, pero una manifestación interrumpe la entrada. Y como nos ruge el ha20130626-133903.jpgmbre, comemos. La idea era seguir por los jardines de Luxemburgo pero nos equivocamos de dirección y aparecemos en el lado contrario. Entonces recorremos el barrio latino, las islas, nos colamos en Notre-dame, en Saint Germain de Près y las tiendas de souvenirs.
Tengo que refrescar el francés, lo dejo escrito para recordármelo a mí misma. A veces me gustaría expresarme mejor y no he venido nada preparada. Muy mal.
Cenamos fruta fresca en el banco de una coqueta frutería y nos comemos de una tirada los 12 ansiados macarons ¡exquisitos!
20130626-133852.jpgAprovechamos los dilubios para avanzar más distancias con el metro. Yo quiero aprovechar los tickets e intento que las paradas sean largas. Pero no cuela. Mientras tanto sonreímos a los artistas, lo mismo un oboe practica John Coltrane. Ésta que me gusta tanto y tarareo a menudo: tarararara dara dara da dá. Mmmmm sí, esa. Poco antes unos chicos espontáneos surgían con unos ritmos de pies, para arrancar con un soul de dejar con la boca abierta ¡Oui, París c’est magnifique!

Me gusta cuando mi madre dice: si no nos hubiéramos equivocado, no habríamos encontrado este momento.
El tercer día abre la puerta la enana vestida en neones. Nosotras nos miramos, torcemos la mirada dirección al techo, nos resignamos trás la espera y reímos. La bautizo como flashy.

La noche más corta ha pasado y es el santo de la mama. Así que desayunamos fuera, mientras le damos otro chapurreo al francés olvidado. Volvemos a intentar ver la Opera, pero justo hoy está cerrado. Pues a la Madelaine, a san Agustín, a las galerías Lafayette, perfumadas y a comer, después de pasar por las casas de colores.
Hay un vagón 18 estacionado en el anden 7 de la Gare de l’Est que me espera. Tenemos la sensación de que han quedado muchas cosas por ver. Aunque ellas se van a quedar un día más. Así que vuelven al Louvre, pasean por jardines de nenúfares y flores, yo llego a Stuttgart, ellas cenan en francés, yo pesto rosso en alemán, contesto a los alumnos, ella contesta sus felicitaciones, yo preparo las clases, me ducho, intercambiamos whatsapps y dormimos.
Habrá que volver y volveremos, mejoraremos el francés, nos orientaremos o perderemos, pero reiremos…  y estaremos en París.
¡Gracias ma!

Publicada en Schönes Wochenende | Etiquetas , , , | Dejar un comentario

Inside the Bubble

Estoy en el regional de las 14:37. 20130606-170214.jpgAcabo de salir de clase. Hace sol y está todo estampado con bonitas nubes. Por eso llevo las gafas y mi chaqueta cae en el asiento de al lado. En un minuto me pasan por la cabeza: viajes, verde, gente, amigos, sonidos, luz, libros, tareas, compras, agua, napolitana de chocolate, fahrkarte, bici, plantas, sombras.
En dos minutos pienso en el blog, nadar, parques naturales, niños, tú, móvil, internet, leer, escribir, alumnos, cumpleaños, voces.
Pasa otro minuto y sigo pensando en lo mismo. Las cosas nuevas, las viejas, lo que viene, lo que se queda. Los idiomas, las distancias, las raíces, lo que se hereda, lo que se aprende, lo que se olvida, lo que se planea, empuja, vuela y diluye.
Voy por el libro tres de 1Q84. Acaba de pasar un tren de mercancías. Bad Cannstatt. Creo que esta tarde voy a salir con la bici. Porque estoy monosilábica y tengo la cabeza llena de conceptos y teorías para soplar al aire, como si fueran burbujas de jabón.

 

Publicada en iPadas | Etiquetas , , , , , | Dejar un comentario
  • Archivos